
Nunca antes en la historia de la humanidad habíamos tenido acceso a tantas posibilidades de bienestar. Y sin embargo, como una paradoja, la angustia, la desesperación, el estrés y la depresión crecen de manera aterradora. Despojan al hombre moderno de la gracia de acercarse a la aventura de la vida con entusiasmo y satisfacción.
De alguna manera hemos establecido que el éxito tiene que ver con el estatus, el poder y la situación económica. Hemos institucionalizado un modelo de estudio, trabajo y retiro al que entregamos toda nuestra energía presente, trabajando arduamente como caballos de carrera sin visión lateral o como robots programados con el algoritmo estándar del status quo, al servicio de una sociedad de consumo que se pierde en la depresión y el sinsentido, ilusionados con fantasías de logros y conquistas, presas de la angustia que trae la incertidumbre.
Salirse de los "deberías" pareciera ser un acto de desobediencia civil. Nos venden el cubículo de tres por tres con luz de neón para enlatarnos de ocho a cinco, contribuyendo a producir lo que no necesitamos, lo que no podemos pagar, pero que se ha vuelto requisito para encajar.
Atreverse a vivir desde el amor y no desde el miedo, sigue siendo hoy, como hace dos mil años, un acto revolucionario. No desde la protesta inútil, sino desde la certeza de que todo está bien, de que todo se nos fue dado, de que somos hijos de Dios y co-creadores de su obra. Atrevernos valientemente a contactar con nuestro Yo profundo. A oír la voz de nuestra alma, encender el fuego del corazón, a servir al prójimo y a disfrutar plenamente del banquete que es el regalo de la vida.
El Instituto para la Evolución de la Consciencia Humana nace con la intención de acompañar en este camino. Un camino que se recorre individualmente, pero en el que podemos guiarnos amorosamente, dentro de nuestra propia imperfección humana, compartiendo experiencias y aprendizajes que nos invitan a oír la voz de nuestra alma y a saltar al vacío sabiendo que otros también lo han hecho y avanzan en su propio espiral evolutivo hacia algo mayor, hacia algo más significativo.
El IECH toma las enseñanzas de los maestros que nos han precedido: en distintas épocas, en distintos lugares, desde distintas posiciones. Maestros que dejaron un legado y un rastro para que lo sigamos, para iluminar nuestro propio caminar, y para invitarnos a iluminar humildemente nosotros también, el de las generaciones futuras.
"No se enciende una lámpara para esconderla debajo de la cama."
El IECH es una invitación a quienes empiezan a oír a su alma y quieren seguir caminando. Una invitación al autoconocimiento. Un camino evolutivo de la consciencia, en medio del ruido, las responsabilidades y los desafíos del mundo de hoy.